
Un rostro que se oculta y otro que aflora, esa es la última finalidad de una máscara, elemento festivo o ritual que ayuda al ser humano a encontrarse, negarse o inmortalizar a aquel que según su cultura lo merece.
Cada región tiene sus propias características, cada cultura sus propias manifestaciones, es así que el Museo Nacional de Etnografía y Folklore, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, ha escogido como temática, las máscaras, para dar inicio a una nueva tarea encomendada por el Estado Boliviano, la de difundir a lo largo y ancho de nuestro territorio la riqueza de nuestra diversidad, como fortaleza de nuestros pueblos.

En la muestra, el espectador podrá ver alrededor de cincuenta ejemplos de una diversidad incalculable, producto de nuestras culturas, todas ellas presentadas en un escenario que como objetivo pretende envolver al público en un ambiente casi irreal y transportarlo a un mundo, para él probablemente desconocido, de tal manera que en el recorrido a través de las máscaras vaya descubriendo regiones y culturas distintas a su crecimiento intelectual que le permitan reafirmar su identidad, en permanente respeto por el otro.
La máscara como todo Patrimonio Cultural, es una representación “material” que ayuda al desarrollo y permanencia de lo “inmaterial”, también denominado “intangible”; es un elemento primordial para condicionar el ambiente y que las manifestaciones humanas sobrepasen lo material, propiciando que se haga realidad esa magia de lo sobrenatural, que se expresa y siente durante el ritual, la danza y/o la ceremonia sea esta festiva o funeraria.
Es así que esta muestra inaugural del MUSEF – Regional Sucre, se convierte en un ejemplo de exposición, como parte del trabajo que desarrolla el MUSEF en su sede matriz de la ciudad de La Paz y que seguirá difundiendo en sus sedes regionales.