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Fecha: 2009-07-11 00:54:31
Los espacios urbanos de las ciudades conservan siempre la intrínseca cualidad de ser un perpetuo fragmento de memoria, que almacena múltiples imágenes, recuerdos y reminiscencias, de tiempos pasados que casi siempre se proyectan al horizonte del presente y del futuro, como esencias implícitas en el tiempo y lugar.
Esa suerte de identidad ¬visible e invisible (lo imaginario) - constituye la materia esencial del patrimonio urbano, fuertemente atormentado por el débil progreso local, pero también por la irremediable decadencia (momento de muchas verdades y nortes - confusión - y la búsqueda de mejores tiempos).
La ciudad de La Paz, cosmopolita y multicultural, lleva como esencia un buen ejemplo de multiplicidad y mutabilidad espacial muy marcada por los casi siempre turbulentos cambios en su vida que se van registrando temporalmente.
Es una ciudad que, siempre es protagonista vertebral de esa cambiante temporalidad (vive en una constante incertidumbre), signada por períodos de bonanza y de crisis, por memorables celebraciones pero también por terribles tragedias que desgarraron al tejido social y espacial.
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